El hombre de mirada seria cuando se concentra ante el sushi y de sonrisa amable cuando habla de cultura nipona. Todos le conocen como Yoshi, y todos le respetan. Atendiendo a su rostro, muy pocos adivinan su edad -46 años-, pero si desenredamos su biografía, el hilo nos lleva hasta bien lejos.

Empezando por la travesía desde Yokohama, la capital de la prefectura de Kanagawa, que se encuentra al Sur de Tokio. En esta ciudad pesquera fue donde el chef creció, perfeccionó el corte del pescado y trabajó durante una década como sushiman. Pero como quería ver mundo, se enroló en dirección a España, y de eso hace16 años. Primero desembarcó en Málaga, luego recaló en València, y aquí se quedó.
En el mitológico viaje de Yoshi, aparece un Ulises, de apellido Menezo. El impulsor del primer restaurante japonés en València, que fue Tastem, cuando apenas arrancaba la década del 2000. Conoció a Yanome y no tardó en ponerlo al frente de su cocina; más adelante se asociaría con él. Porque hacia falta pureza, hacia falta realidad: era urgente educar el paladar del comensal valenciano y asentar nuevos conceptos desconocidos en esta ciudad. Fue llegando la brasería Honoo y una barra privada, llamada Kaido. La que finalmente ha merecido la estrella Michelin, porque no hay nada igual. El restaurante ofrece un menú cerrado para diez comensales, donde no ceden al gusto occidental.
Silencio, presencia y respeto; todo lo que es Yoshi.
Texto: Almudena Ortuño
Publicado en Las Provincias