A modo de aperitivo, como acompañante o luciendo protagonismo, el queso es un producto versátil que podemos incluir en casi cualquier receta. ¿Eres amante del queso? Te proponemos varias ideas para que tus combinaciones sean un éxito esta Navidad.
Que en España gozamos de una cantidad ingente de variedades de queso es innegable. Desde aquellos que buscan sabores suaves hasta los que prefieren los más extremos pasando por los adictos a las texturas cremosas o a los que se inclinan por mordidas más crujientes, existe una amplia amalgama para todo tipo de paladares.
Y de su variedad, su versatilidad. Podemos incluirlos en aperitivos, acompañamientos, como ingrediente o como postre. Una virtud que nos ofrece multitud de posibilidades. ¿Quieres unas cuantas ideas más? La Organización Interprofesional Láctea nos ofrece algunas. Ahí van:
1-. ¿Qué beber?
El sabor suave a trigo de la cerveza marida con los quesos blandos como los de cabra. El cava y los vinos espumosos ayudan a limpiar el paladar y disfrutar de varios tipos de queso durante la misma velada, incluso el manchego, que tradicionalmente se ha vinculado más con los tintos.
Como todos sabemos, el queso y el vino combinan estupendamente debido a los taninos del vino. A mayor curación, se requieren vinos más rotundos y gastronómicos, crianzas y reservas, tanto blancos como tintos, aunque también se proponen rosados y amontillados, de Jerez u otros vinos dulces. Hasta el vermut es perfecto para los quesos con personalidad, de sabor fuerte, a la hora del tradicional aperitivo diario.
Sorprendentemente, la Organización Interprofesional Láctea (Inlac) considera que el té negro, el té puerh o el té oolong al ser bebidas tánicas «realzan el sabor del queso, de forma similar a lo que ocurre con el vino. La temperatura del té despierta una serie de matices y texturas del queso que solo percibimos al beber una bebida caliente y aromatizada como ésta».
2-. Clásicos gastronómicos.
No hay tabla de quesos que se precie que no incluya los habituales clásicos: membrillo, uvas o frutos secos.
Y puestos a probar con frutas ¿por qué no higos, manzanas o fresas? Cuanto más dulces son las frutas, mejor combinan con quesos semicurados y curados. Y sugerencia más: fruta deshidratada como pasas, ciruelas u orejones.
En cuanto a los frutos secos, nueces, pistachos o almendras son buenos acompañantes de quesos curados, mientras que las castañas son ideales con quesos tiernos, Inlac apunta que el rulo de cabra es ideal.
Otro de los clásicos es el de acompañar el queso de miel o mermelada. «El queso de cabra es todo un regalo para el paladar acompañado de miel o afrutadas mermeladas. El dulzor de la miel y las confituras y el punto salado del queso provocan toda una explosión en tus papilas gustativas. Una alternativa para los más golosos. Tanto en platos principales, como en entrantes o postres, estas combinaciones son muy fáciles de preparar y degustar en buena compañía», explican desde la Organización.
3-. ¿Con chocolate?
Otra de las sorprendentes combinaciones que nos sugiere Inlac es con chocolate. «Seguramente no todos piensan en él como acompañante ideal del queso pero os animamos a probarlo rallando un poco de chocolate negro encima de una tabla con tus quesos preferidos».
4-. Pescados.
El salmón es uno de los pescados habituales en los menús navideños, sobre todo el ahumado. En este caso, la textura cremosa del queso juega a nuestro favor tanto en el aperitivo como en el plato principal.
5-. Verduras a modo aperitivo
Lo hemos visto infinidad de veces y la tendencia hacia lo saludable lo propone como una opción muy a tener en cuenta: cortar bastoncitos de verduras para acompañar con queso de untar o fresco. Un aperitivo ligero que ofrece el contrapunto perfecto a las grandes comilonas navideñas. O si lo preferimos, gratinadas.
6-. Ensaladas, pasta y pizza
Otro de los grandes clásicos del queso pero que hemos preferido dedicarles una categoría aparte. «Para añadir a las ensaladas van muy bien los quesos frescos de textura blanda, como el queso de Burgos. También podemos alegrar las ensaladas con quesos semicurados combinados con fruta. Si nos gustan los quesos algo más intensos, el de cabra en una ensalada con higos es éxito asegurado. De igual modo, un queso de cabra curado o un manchego curado son ideales para la pasta. Y los quesos azules se derriten bien y, en consecuencia, si los añadimos a la pizza, le daremos un toque diferente. Si mezclamos tu queso preferido, con mantequilla o nata, obtendremos una salsa insuperable para acompañar alguna carne, una pasta o platos de verdura», afirman en Inlac.
7-. Postres
Es indudable que la tarta de queso lleva ocupando el protagonismo de los postres desde hace bastante tiempo. Sin embargo, otra manera de finalizar nuestro menú es una panna cotta con frutas o cítricos o una buena tabla de queso.
Al margen de combinaciones gastronómicas, una opción divertida si te reúnes con amigos es la de proponer una cata. ¿Por qué no de quesos? Lo ideal es exponer variedades distintas a las habituales para descubrir nuevas preferencias. Si te inclinas por esta opción un consejo: no olvidar una buena botella de agua mineral para la transición entre quesos más suaves y los más fuertes, junto a unos “picos” o “regañás”.