Corría 2016 cuando tres amigos emprendedores con experiencia con distintas ONG’s decidieron dar un paso más y crear una empresa que diese rienda suelta a sus espíritus innovador y solidario. Convencidos de que la mayor de las pobrezas es la falta de agua potable, fundaron Auara y pusieron en el mercado bebidas cuyos beneficios íntegros se destinan a llevar agua a aquellas comunidades que más la necesitan en América Central, Asia o África.
Empezaron por un agua mineral natural embotellada, luego incorporaron los zumos y acaban de sumar a su línea de productos el mosto, siempre con la misma filosofía social y sostenible. Agua, zumos y mostos 100% sociales y llenos de valores. Por cada litro que se vende y consume en España, generan 9 litros de agua potable en proyectos en marcha en 23 países.
Auara ha revolucionado la ayuda al desarrollo invirtiendo el 100% de los dividendos que genera con sus ventas en desarrollar proyectos de acceso a agua potable. Ha convertido un acto cotidiano como beber un agua, un mosto o un zumo en una acción extraordinaria como, por ejemplo, un nuevo tanque de agua almacenada para la escuela primaria de Nyamaranya, en Kuria, Kenia.

Todos los proyectos de Auara se realizan con contrapartes locales porque “conocen las problemáticas del lugar y cómo deben desarrollarse los proyectos”, según explica Rebeca Sánchez, directora de estrategia e impacto en Auara. En Kenia entraron de la mano de la ONG Kirira con un proyecto que permite “luchar contra la mutilación genital femenina”.
La falta de agua corriente en los colegios de Kuria conlleva problemas de hidratación y de falta de higiene, de modo que las chicas dejan de ir a la escuela cuando tienen la menstruación. Con este nuevo tanque, se reduce ese absentismo escolar y se hace frente a situaciones de marginalidad de la mujer como las citadas prácticas de mutilación genital.
Es tan solo un ejemplo del impacto social de Auara, empresa que en 2022 se incorporó a la Corporación Hijos de Rivera, matriz de Estrella Galicia, con el 51% del capital. Con esta nueva línea de mosto sin alcohol en versiones de blanco y tinto aspiran a potenciar su contribución.

Antonio Espinosa de los Monteros fue, junto con Luis de Sande y Pablo Urbano, uno de los tres emprendedores que lo hicieron posible. Actual CEO de Auara, explica que el mosto era “el siguiente paso natural” en la ampliación de su línea de productos. “Es, en esencia, un zumo más, de uva en este caso. Pero también es una bebida muy consumida en nuestro país, muy ligada a nuestra cultura y al momento del aperitivo, de compartir y disfrutar”, explica.
Confía en que el éxito social de esta bebida ayudará a “difundir más el mensaje de Auara” y les permitirá seguir cumpliendo con su propósito: “llevar agua potable a comunidades que carecen de ella”. Y es que, gracias a los clientes que han elegido sus productos desde 2016, 102.738 personas tienen acceso a agua potable y se han generado un total de 220.435.100 litros mediante la instalación y construcción de 150 infraestructuras, desde pozos a tanques de agua o letrinas.
Este mosto, como los zumos de naranja, piña, melocotón, naranja y zanahoria, mango, tomate y manzana de la marca, es 100% natural, procedente de uva con origen en España y sin azúcares añadidos ni aditivos de ningún tipo. “Tiene buenas propiedades nutritivas y curativas”, además de antioxidantes y responde a una demanda del mercado, explica Rebeca Sánchez.
A la venta en el canal HORECA, está disponible en formatos de un litro y 20 cl y en envase de vidrio, de modo que la marca mantiene también su compromiso con el medio ambiente al utilizar los materiales de menor impacto para sus envases.

A medida que Auara empezó a crecer, “del impacto social pasó al impacto ambiental”, explica Rebeca Sánchez. Un avance más de la marca para dejar huella en el mundo y se convirtió en la primera marca de agua mineral de Europa en fabricar la totalidad de sus botellas con plástico R-PET 100% reciclado y 100% reciclable. En las líneas de zumos y mostos, apuesta por el aluminio sleek para latas y vidrio, un material 100% reciclable y con cualidades higiénicas y de conservación óptimas.
Esta huella ambiental también la quieren dejar en sus proyectos, en los que apuestan por el largo plazo y exigen a sus socios y contrapartes informes de seguimiento de cinco años. Lo importante es siempre “encontrar el máximo impacto que se pueda generar”. No se cierran a ningún país ni proyecto, sino que “si un socio, en un momento determinado, propone desarrollar un proyecto en Tanzania, Malawi o Namibia, lo evaluamos. Todo en función de los beneficiarios”.
Suelen apostar por ONG con experiencia previa en agua y saneamiento, pero también buscan que el impacto social sea el mayor posible. “No tenemos un perfil único, sino simplemente aquellos que lo necesitan”, indica su directora de estrategia e impacto, “tratamos de tener en cuenta la vulnerabilidad. Para nosotros, todos los beneficiarios son igual de relevantes. Vamos allá donde más nos necesitan”
En Camboya, trabajan en pueblos remotos que quedan incomunicados en la época de lluvias, construyendo depósitos que garantizan la limpieza e higiene de familias enteras, en especial, aquellas con alguna persona con discapacidad intelectual. En Gambia, construyen y rehabilitan huertos comunitarios, escuelas, centros sanitarios y pozos.
En Chad, construyen bombas de motricidad humana en los barrios periféricos y lo complementan con formaciones en derechos humanos, equidad de género, higiene y saneamiento. Y así hasta 23 países.
